martes, 3 de mayo de 2011

¿Pesadilla?

Es de noche, estoy en el piso de una amiga. Ella discute en otra habitación con su madre. No consigo captar del todo cuál es la razón de la disputa, pero me llegan trozos inconexos de la conversación. Mi amiga está enfadada (y creo que avergonzada) por algo que su madre hizo en el pasado. Tiene que ver con una casa que al parecer se derrumbó. Entonces, desaparece su madre y yo le estoy diciendo a mi amiga que tampoco es para tanto, que no es como si su madre hubiese quemado la casa.

Vuelve su madre, tenemos que ir al Área Panorámica, una especie de conjunto de biblioteca-sala de exposiciones-teatro que hay aquí, así que salimos fuera. Al salir, ya no estamos en el piso de mi amiga, sino en el exterior de mi casa. Es una noche de tormenta, ha parado de llover. Mi amiga tiene miedo de la tormenta, pero yo le digo que ha pasado, y tanto yo como su madre le decimos que corra hasta el garaje, donde está el coche.

Cogemos el coche y de repente estamos frente a las escaleras de entrada del Área Panorámica, empapándonos con la lluvia, que ha decidido volver. Yo me preocupo porque mi madre se enfadará si me ve llegar tan mojada, pero no alcanzo a verla por allí.

Entramos, el Área Panorámica se ha convertido en una especie de sala grande que antes no existía. Hay una exposición de algo que está dentro de vitrinas por toda la sala, pero no consigo saber qué es. Hay bastante gente, y el lugar está a oscuras, sólo iluminado por unas cuantas velas que parecen flotar. A la izquierda de la puerta de entrada hay una especie de plataforma o tarima muy alta que parece estar constituida por andamios y escaleras portátiles.

En lo alto hay tres chicos, uno es Tomás, los otros dos sé que son amigos suyos, pero no llego a reconocerlos. Al pie de la estructura hay una gran cola de gente que espera para subir. Decido dar una vuelta por la sala y saludar a Tomás más tarde.

Después de un rato, vuelvo a acercarme allí, ya no hay gente esperando para subir, así que me dispongo a ir yo, pero una chica que parece trabajar allí me detiene. Me dice que tengo que pagar para subir y poder darles un beso a Tomás y sus amigos. Decido que no pienso pagar por dar un beso pudiendo hacerlo gratis más tarde, así que me doy la vuelta. Allí, detrás de mí, está Tomás, sus amigos no se encuentran con él. Nos abrazamos.

Entonces, él me dice algo que no consigo recordar, pero yo me quedo horrorizada. Sé que quiere hacer algo malo a toda esa gente, pero no sé qué es. Le digo que no puede hacer eso, que esa gente no le ha hecho nada malo. Él contesta que soy una traidora, se enfada y se vuelve malo de verdad, al igual que toda la gente, que ahora parece estar a sus órdenes. Se convierten en una especie de sombras alargadas, negras y con dientes puntiagudos que comienzan a perseguirme por orden de Tomás.

Salgo corriendo, tengo una rapidez inusitada, y puedo esquivar a las sombras dando grandes saltos y trepando por las paredes. Me siguen persiguiendo por diversas habitaciones, y cada vez que están a punto de atraparme consigo escaparme por poco, saltando de pared en pared.

El sueño continúa así durante un breve periodo de tiempo hasta que por fin me despierto.

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