Tunecino: Chica, bien.
Yo: ...
T: ¿Qué tal, chica?
Y: Bien...
T: ¿Cuántos años tienes?
Y: Dieciséis...
T: Ah, ¡dieciséis! Yo tengo dieciocho.
Y: Ah...
Aquí, ante mis lectores inexistentes, declaro que nunca había mantenido una conversación tan profunda e intensa. He dicho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario